lunes , septiembre 25 2017
Home / noticias / “Hay letras de José Alfredo Jiménez que son poesía”: Sergio Ramírez

“Hay letras de José Alfredo Jiménez que son poesía”: Sergio Ramírez

Sergio Ramírez además de premios como el Alfaguara, el Donoso, el Casa de las Américas o el Internacional Carlos Fuentes, puede presumir de haber visto en concierto a Ella Fitzgerald y Duke Ellington. Quien en otros tiempos fuera líder revolucionario y vicepresidente de Nicaragua, es un notable amante de la ópera. En su libro más reciente A la mesa con Rubén Darío (Trilce), Ramírez comparte recetas de cocina; a continuación con nosotros comparte sus gustos musicales.

¿Qué música lo remite a su infancia?

Recuerdo un viejo gramófono que tocaba en la casa de un vecino y donde Tin Tan cantabaEn un bosque de la China, esa es la canción más vieja que recuerdo; otra es Flores negras. Los tangos de Gardel eran muy populares. Había un carpintero a quien le decían Caneja por el tango, “fuerza, Caneja”. Las letras de Gardel están en el oído de mi infancia.

¿Lleva música cuando viaja?

Siempre llevo música en mi iPod, escucho música cuando escribo pero nunca una pieza que compita con lo que estoy escribiendo. Me gustan los quintetos de Schubert, la música de Haydn, Brahms y Mozart.

¿Por qué esa música?

Por costumbre quizás. A veces me olvido de la música cuando me concentro, pero de repente, si me doy un respiro, me detengo escuchar y eso me sirve como pausa. Hay una simbiosis entre el acto de escribir y el de escuchar música.

¿Qué música lo pone de buenas?

De la música popular me gusta casi todo. Si me preguntas sobre los cantantes que oyen los jóvenes me pierdo. Me quedo en Bob Dylan, los Beatles y los Rolling Stones. Los boleros me fascinan, y hay letras de rancheras, como las de José Alfredo Jiménez que para mí entran en el territorio de la poesía. Canciones como Vete de mí, me parece un gran poema; lo mismo que los tangos de Le Pera y Homero Manzi, son poesías que resuelven una historia en tres cuartetos. Como dice la academia sueca al dar el Nobel de Literatura Dylan: “toda la poesía nació cantada”, es decir, la poesía no se recitaba, sino que se cantaba.

¿Le gusta cantar?

No tengo voz. Vengo de una familia de músicos, mi abuelo tenía la Orquesta Ramírez, conformada por todos mis tíos. Mi padre me puso a aprender solfeo y mi tío Alberto Ramírez, que era violinista, me declaró sordo. Después descubrí que si me pones a cantar lo hago en un solo tono. El oído musical tiene distintas categorías y yo tengo un oído para oír y recordar casi cualquier música, te puedo decir: “Este es Haydn, este es Mozart, invariablemente este es Beethoven, Mahler o Stravinsky”. Quizá por oírlos tanto.

Dicen que un escritor necesita tener un oído musical.

No existe un escritor sin oído. La escritura tiene una prosa, un ritmo y una melodía. Cuando termino una página la leo en voz alta para ver si funciona desde la perspectiva del ritmo y la melodía.

¿En la Revolución había tiempo para escuchar música?

En mi oficina siempre tenía música clásica u ópera. Cuando llegué a Berlín no tenía nada que ver con la ópera, me parecía un género extravagante, historias que se cantaban altisonantes. No entendía cómo una soprano de 200 libras de peso podía cantar. Una amiga nicaragüense llegó a hospedarse con nosotros, consiguió entradas para ver a María Callas que estaba en Alemania. Nos invité y sólo la llevé a la puerta. Me la perdí por ignorante. Pero un día llegó Tito Monterroso, se quedó con nosotros también en casa y me dijo que tenía que escuchar ópera. Ahora no puedo vivir sin ella. Si me perdí a María Callas a mi favor he decir que no perdí a Ella Fitzgerald, quien llegó a cantar a Berlín en el año 74. Fue un concierto inolvidable.

About Tradicion Tapatía

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *