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Tepatitlan de Morelos “Tepa”

El nombre de Tepatitlán (Tecpatitlán) proviene de la lengua náhuatl, y se le atribuyen dos acepciones:

  • TECPATL: piedra dura.
  • TI: partícula eufónica (para un mejor sonido).
  • TLAN: lugar.

Y por ello vendría a ser “Lugar de Piedra dura”, pero otros investigadores como el Profr. José María Arreola basados en diccionarios de náhuatl, entre ellos el de Remí Simeón, le atribuyen diferente significado:

  • TECPATL: cuchillo sagrado.
  • TI: partícula eufónica (para mejorar el sonido).
  • TLAN: lugar

Y en este caso resultaría como segunda hipótesis, “Lugar del Cuchillo Sagrado”. Es conveniente aclarar que la palabra “Técpatl” tiene solamente dos acepciones: sílex o pedernal, y cuchillo sagrado. Ahora bien, las etimologías nahuas eran muy lógicas y siempre hacían referencia a lo que abundaba en cada región o poblado. Mezquititlán era lugar de mezquites (mezquitl) porque abundaban ahí: Tototlán significa lugar de pájaros (tototl), porque siendo parte de La Ciénega había muchas aves: en Techaluta había muchas ardillas (techalotl) y así sucesivamente. Aquí no hay pedernales… luego, podría ser el otro significado, y como en los últimos descubrimientos hechos en el cerro de El Chiquihuitillo,[…] de esta jurisdicción fue encontrado un cuchillo ceremonial hecho de aleación de oro con cobre, parece confirmar esta segunda etimología, puesto que debió ser algo muy notable, ya que nuestros indígenas, los tecuexes, estaban en la edad de piedra a la llegada de los españoles, y desconocían los metales. (En su obra “Nombres Indígenas de Lugares del Estado de Jalisco”, Edición del Instituto Jalisciense de Antropología e Historia (1933) el notable lingüista y nahuatlato Profr. José María Arreola, apunta: “Tepatitlán: lugar donde se venera el Cuchillo Sagrado”).

Por otra parte, la citada pieza tiene una increíble semejanza con los “tumi” del Perú, y como asegura la arqueóloga alemana Patricia Rieff Anáhualt, existía un comercio regular entre el Occidente de México y las costas del Perú y Manabí en Ecuador, se apunta la posibilidad de que provenga de tan lejanos lugares, tanto y más que se encontraron también “hachas moneda” y cascabeles de aquella procedencia, junto con caracoles que sólo hay allá. Tecpatl también significa el Norte y el otoño.

Escudo de Armas

El escudo de armas de Tepatitlán se presenta en cuatro cuarteles. El Cuartel Diestro del Jefe ostenta la imagen del Señor de la Misericordia sobre la encina en la que se formó milagrosamente. El Cuartel Siniestro del Jefe, (superior izquierdo) muestra un torreón “donjonado” (con dos cuerpos) simbolizando el de abajo que Tepatitlán fue una fortaleza contra los chichimecas que bajaban del Cerro Gordo para atacar las caravanas de viandantes que iban rumbo a Guadalajara. El segundo cuerpo conmemora otro período heroico, cuando volvió a ser baluarte durante la Guerra Cristera, haciendo honor a la divisa que flamea sobre el morrión: “Arx Christi Sumus” (Somos Fortaleza de Cristo). En derredor del torreón se contemplan tres cerros: El Pandillo, El Cerro Gordo y el de Picachos que se yerguen frente a Tepatitlán. La cruz de San Andrés flamea sobre el torreón.

En el cuartel diestro de punta (inferior derecho) se ve el blasón de la ciudad andaluza de Úbeda, patria de Pedro Almíndez Chirinos, el conquistador, que muestra a San Miguel Arcángel, vencedor del dragón infernal, y en la bordura 12 leones rampantes, símbolo del ardimiento y el valor. En el cuartel siniestro de punta (inferior izquierdo), la Cruz del Santo Sepulcro o Cruz de San Francisco, simbolizando que los franciscanos evangelizaron la ciudad. Al derredor del escudo hay lambrequines o follaje heráldico, que junto con el yelmo, señal de hidalguía, recuerdan que esta tierra es de apellidos “hidalgos” (hijos de algo), pues los 117 apellidos de esta región, tenidos como originales, fueron ganados en hechos de armas. Sobre el morrión flota un airón de plumas.

Sitios Turísticos

Señor de la Misericordia

La historia del Señor de la Misericordia inició un 6 de septiembre de 1939, fecha en que Pedro Medina que vivía en el rancho El Durazno a las faldas del Cerro Gordo, contempló un destello luminoso en un lugar conocido como “La Barranca de las Varas”. Acudió distintos días a ver a que se debía la luz, y buscando minuciosamente observó lleno de admiración como en el tronco y las ramas de la encina  se formaba la imagen de un crucifijo. Ante el asombroso hallazgo, el piadoso hombre llevó el pedazo de madera  hasta su casa teniendo el anhelo de que hubiese alguien que se encargara de labrar ese tronco para detallar la imagen que ahí se podía vislumbrar.

Cierto día llegaron a su casa dos forasteros que amablemente se ofrecieron a tallar la madera para poder perfeccionar la imagen del Cristo encontrado en campo abierto. Después de tantos días de trabajar cariñosamente en tan laudable oficio, la imagen quedó lista , pero ocurrió algo misterioso: los forasteros desaparecieron y nunca mas fueron vistos por persona alguna.

Los trabajos del Santuario del Señor de la Misericordia fueron terminados el 28 de abril de 1952 para un día después entrar la imagen a su Santuario y quedó el día 30 de abril como la fecha en que con una celebración solemne diera inicio el culto público a la bendita imagen.

Desde esas fechas quedó la tradición de sacar de su Santuario al Señor de la Misericordia y llevarlo a hacer un recorrido por distintas calles de la Ciudad, visitando las diferentes parroquias.

La fiesta en honor al Señor de la Misericordia es reconocida en distintos lugares de México y del extranjero, desde antes de los días 27 al 30 de abril, puede verse como la ciudad se va llenando de personas originarias que ahora radican en otras entidades, pero que tiene su corazón muy cerca al Señor de la Misericordia.

El ambiente familiar dentro de los días de la fiesta es notorio, llegan los parientes de visita, con tiempo se preparan los “estrenos” ropa, zapatos y demás cosas para presentarse dignamente durante el recorrido de la imagen del Señor de la Misericordia. Desde la mañana pude observarse como las familias por cuyas casas pasará la imagen del Señor de la Misericordia, ya que barren perfectamente sus banquetas y colocan sillas para reservar lugares para los visitantes que habrán de acompañarlos a recibir la bendición de aquel a quien rinden tributo y amor.

La fiesta del Señor de la Misericordia en Tepatitlán, se ha convertido en una de las tradiciones más fuertes del pueblo, convocando a una multitud que se reúne con la finalidad de verlo transitar por la ciudad que tantas bendiciones y milagros ha recibido de él, lugar que está consagrado a él y que constantemente recurre a su ayuda y auxilio.

Parroquia de San Francisco

Construida a partir de 1757 y hasta 1775, el cuerpo principal de la parroquia de san francisco, está edificado con “piedra braza” que cubre su antiguo revestimiento de mezcla que la ocultaba.

Sus ángulos encanterados y las cornisas también de cantera labrada, hacen resaltar aún más la elegante rusticidad de sus piedras. El templo tiene forma de cruz latina, con adornos platerescos y está dividido en cinco cláusulas.

La fachada Franciscana, fue modificada por orden del Sr. Cura Agapito Ramírez, quien encomendó al maestro de obras Tepatitlense Don Martín Pozos edificó las actuales, que con sus 63 metros de altura enseñorean el panorama muy especial al templo parroquial, ejemplar único en el occidente de México.

En el primer cuerpo de la torre sur y con dos carátulas de números romanos, mide el tiempo a los Tepatitlenses un reloj que en 1867 construyó el notable mecánico e inventor, oriundo de aquí mismo, Don Mariano Esparza, algunos engranes del mecanismo son de madera de mezquite, y la cuerda era una soga de chavinda, misma que con el tiempo hubo que cambiar por otra de acero. Tiene a la fecha 140 años de dar las horas sin interrupción, ni siquiera cuando la guerra cristera sentó sus reales y algunos balazos rompieron sus carátulas.

Las torres que contrastan vigorosa pero elegantemente con las piedras del primitivo edificio del templo, se componen de tres cuerpos, linternillas y cupulín, combinando con maestría los tres órdenes de la arquitectura clásica: dórico, jónico y corintio.

Las cruces barrocas de artística herrería que rematan las torres, miden tres metros de altura y fueron forjadas por Don Matías Plascencia (Don Matías de fierro), herrero Tepatitlense, autor también de los canceles de la sacristía y capillas laterales.

El interior del cuerpo principal está dividido en cinco cláusulas con ornamentación plateresca y nervaduras en las bóvedas de pañuelo, el piso es de duela de mezquite y data de 1903, cuando el templo empezó a ser remozado, el altar mayor con su ciprés, son de mármol blanco de carrara, labrado por el arquitecto italiano Augusto C. Volpi, quien además lo adornó con las estatuas de los cuatro evangelistas, también del mismo mármol destaca en especial la escultura de San Juan Evangelista, tallada con tal perfección del rostro, que no desdice al lado del David de Miguel Ángel, el púlpito, que es una combinación de mármoles, luce tres medallones en mármol negro con las imágenes de otros tantos Santos, martelinados con tan rara maestría, que parecen pinturas, aprovechando las vetas naturales del noble material, renglón aparte merecen las tres cúpulas; una en la nave central y dos en el transepto o nave transversal que forma los brazos de la cruz latina, fueron construidas por Don Teodoro Pozos, hermano de Don Martín el constructor de las torres, y como él, autodidacta, pero sabio maestro de obras vistas desde el interior la cúpula mayor descansa sobre los cuatro arcos torales, pero las dos laterales parecen “flotar” sobre las bóvedas, porque se elevan directamente sobre ellas, en un verdadero alarde arquitectónico, no obstante su peso que se calcula en unas 30 toneladas. En los lunetos de los arcos del transepto, sendos murales tienen como tema “el juicio final” y “la rebelión de los ángeles”, pinturas bellísimas y de exquisita factura, obras del pintor Jalostotitlense Rosalío González, quien también pintó las pechinas y las capillas laterales del bautisterio y del calvario, al pie de esta última hay un bellísimo grupo escultórico en madera, de “la piedad”, obra del escultor Queretano Agustín Espinoza, digna de figurar al lado de las obras mejores de los grandes maestros del renacimiento, como un dato curioso, es muy probable que Don Rosalío se haya basado para pintar Jerusalén en alguna tarjeta postal, porque tiene en el centro la mezquita de Omar, en el lugar exacto donde estuvo el templo de Salomón, y que fue construida en el año 637 D.C. y por lo tanto no existía cuando la crucifixión.

Las crónicas del siglo XVIII, citadas por el Dr. Jesús González Martín, narran cómo existió en la parroquia un riquísimo “retablo” en el altar, de madera de ahuehuete, labrada y recubierta de oro, “que fue traído de puebla en 1,636 libros de oro de hoja, y aplicado por el maestro Miguel Angel Vallezillo el año de 1773 para desgracia de todos, hubo una orden absurda del rey Carlos III de España, que mandaba remodelar los templos que tuvieran ornamentación barroca, y por lo tanto, “Bárbara”, para reconvertirlos en civilizados recintos de arte neoclásico, afortunadamente en muchos lugares no le hicieron caso, pero ese altar Tepatitlense desapareció sin dejar rastro ni de sus materiales ni de su diseño siquiera y eso que era uno de los más bellos de la Arquidiócesis de Guadalajara según antiguas crónicas.

En el crucero del Sagrado Corazón sobre un altar de elaborado diseño, descansan en una urna de bronce y latón, los restos de San Tranquilino Ubiarco, mártir de la persecución de calles, que fuera Vicario ecónomo (suplente del párroco) de esta misma iglesia a su lado, en un sencillo capelo de madera y cristal esta relicario de Anacleto González Flores, originario de esta ciudad e ideólogo de la lucha por la libertad religiosa en la ventana del coro hay magníficos vitrales, en toda la iglesia hay imágenes de regular mérito, pero destaca la pequeña inmaculada, que según tradición sostenida desde antaño, fue traída por Fray Miguel de Segovia, por lo tanto, es contemporánea de las de Talpa, Zapopan y San Juan de los Lagos, que vienen a ser “las cuatro hermanas”, procedentes de Tzintzuntzan, modeladas por los escultores Purépechas en “Tatzigueni” o pasta de Michoacán, que de acuerdo con el historiador Santoscoy, es pasta hecha no de caña de maíz como se ha dicho, sino de quiote tatemado de maguey el altar lateral de la Virgen de Guadalupe es de estilo ecléctico barroco, el marco de la imagen es una auténtica filigrana de cantera, tallada por Don Martín Pozos que a sus conocimientos de albañil agregaba sus dotes de escultor y cantero. En el nuevo bautisterio hay un mural de tipo moderno del maestro Alfonso de Lara Gallardo, con alegorías acerca de la relación entre el agua y los humanos la antigua pila bautismal colocada ahora como adorno en el centro de la sacristía, es de madera tallada y estofada, con ornamentación gótica y pequeñas esculturas de indudable mérito. La barandilla de mármol y latón del comulgatorio estuvo antes en la basílica de San Juan de los Lagos y el Cardenal G. Rivera la regaló a Tepatitlán a cambio de unas fuentes monumentales para el agua bendita, labradas en mármol, que ahora están en San Juan en lo que ahora es el Atrio, rodeado de sobrio enrejado, estuvo el cementerio original de la ciudad, en la fachada sur, y a la mitad del alzado, hay una portada lateral de cantera, coronada por la imagen de San Miguel Arcángel, que es único vestigio arquitectónico de los tiempos de la colonia, aunque justo es decirlo, el exterior del templo, a excepción de las torres y cúpulas, data de 1757, en plena época colonial.

En la fachada oriente del templo se alza un pórtico de estilo que se puede catalogar como ecléctico-clasicista, por la mezcla de estilos; arcos ojivales y en medio un arco de medio punto; y mezcla de neoclásico con columnas de capiteles corintios, sosteniendo un entablamento coronado por un frontón triangular que da a la calle de Porfirio Díaz, formando un conjunto por demás agradable que es el corazón de la ciudad, situado como está frente a la plaza de armas.

Presidencia Municipal

Las antiguas “casas consistoriales” de tiempos de la colonia, fueron ampliadas con el terreno que donó doña elena de la rúa en 1727, y ya como presidencia municipal, totalmente reconstruida de 1905 a 1908, siendo director político don francisco de paula palomar quien la diseñó para darle un estilo aproximadamente neoclásico, mezclado con barroco afrancesado en sus adornos, y en 1954, siendo presidente don josé de anda, le dio su actual aspecto tan agradable y único en el occidente de méxico. sus tres fachadas forman un conjunto de innegable belleza que le confiere señorío y prestancia como palacio municipal, ubicado frente a la plaza de armas.

En la fachada principal al poniente, resalta el águila porfiriana y el gorro frígido que fue símbolo de la libertad de la revolución francesa y se convirtió en símbolo masónico, puesto ahí para demostrar que tepa era liberal y de ideas avanzadas. Hay gárgolas que simulan cañones, y sus ventanas de perfecta simetría están adornadas con balcones de exquisita herrería de forja, simétricamente también, repartidos en el coronamiento de las fachadas hay cubículos con remates ornamentados que complementan y dan carácter al edificio. en el zaguán de entrada fue asesinado por sus propios compañeros el más famoso guerrillero de la lucha cristera, el coronel Victoriano Ramírez, más conocido como el catorce, el cubo de la escalera luce desde el 27 de mayo de 2006, un magnífico mural digno de ser visitado, del maestro Rubén García Mendoza, apegado a la más pura tradición muralística mexicana, que en 80 mts.2 de paredes y bóveda, plasma con brillantes colores “cinco siglos de historia” de Tepatitlán, inicia con el “nahual” o hechicero tecuexe de la época precortesiana, y culmina con agraciadas jovencitas universitarias, pasando por épocas como la conquista y la guerra cristera. destaca en el cenit la figura de Anacleto González flores, héroe esencialmente local pero también nacional, de la resistencia pasiva por la libertad religiosa en contra del gobierno federal, rodeado de personajes Tepatitlenses, que si no son conocidos fuera de aquí, marcaron con su presencia y sus acciones toda una época, y fueron importantes para nuestra ciudad. La figura del gran Morelos llena la bóveda abarcando todo el cuadrante, porque su nombre está indeleblemente unido al de Tepatitlán por voluntad de nuestros mayores. Una placa de bronce señala que este mural fue inaugurado por el cardenal Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo de Guadalajara.

Plaza de Armas

En el corazón de lo que se conoce como el centro de la ciudad de Tepatitlán de Morelos encontramos la plaza principal mejor conocida como la Plaza de Armas, que recibe este nombre debido a que los soldados tomaban dicha planicie para reunirse.

Consta de un amplio cuadrángulo de 6,800 mts. Cuadrados en el cual al centro podemos encontrar el clásico kiosco que engalana la mayoría de las plazas de México, influencia que recibe de las plazas españolas.

El kiosco que podemos apreciar fue importado desde el país de Francia y fue armado por un Tepatitlense llamado Matías Plascencia, herrero de profesión, así mismo cabe mencionar que ahí y de espaldas al lado norte podemos apreciar una escultura rodeando el kiosco de él mismo y otros tres ilustres personajes alteños.

Plaza Morelos

Rodeada por las calles Independencia, Samartín, Progreso y Jesús Reynoso se encuentra la Plaza Morelos, que consta de un cuadrángulo de 4,400 metros de superficie misma que recibe este nombre en honor a la escultura central en la que se aprecia a nuestro héroe independentista José María Morelos y Pavón que anteriormente ocupaba lugar de honor en el parque Morelos de Guadalajara  pero que más tarde fue donada por el Gobernador Medina Ascencio.

En esta plaza encontramos las clásicas bancas para que el transeúnte goce de descanso y disfrute del paisaje que esta plaza  ofrece así como dos fuentes rodeadas de flores  y en la esquina que colinda con la Parroquia de San Francisco una fuente cibernética cuyos surtidores ofrecen un espectáculo acuático y de luces al compás de la música.

Arco del Milenio

Situado a la entrada a la ciudad por la carretera que viene de San Juan de los Lagos se encuentra El Arco del Milenio se inauguró el 31 de diciembre del año 2000 uniéndose a la celebración del tercer milenio de la era cristiana.

Este monumento se encuentra al oriente de la ciudad sobre la plaza La Esperanza, la cual contiene un mural escultórico del Arq. Mario Morgado en el que se narra el desarrollo de Tepatitlán teniendo como centro la imagen del Señor de la Misericordia.

Sobre el piso de la plaza se encuentra el grabado de una rosa de los vientos y un busto a Cristóbal Colón enmarcado por una fuente y  sobre el entablamento del frente hay el lema:

“A quien vive de valores lo sostiene la esperanza”

Y en la parte posterior:

“Al encuentro del tercer milenio”.

Museo de la Ciudad

El 20 de septiembre de 2001 se constituye el museo de la ciudad con una colección donada por tepatitlenses y actualmente remodelada, podemos visitar sus salas guiadas para no perder detalle de nuestros principios, valores y sobre todo la riqueza de nuestras tradiciones. En el encontraremos Cultura, Vestigios de nuestros ancestros, de nuestro pasado para evaluar el presente y  vislumbrar el futuro.

El museo en si es una joya arquitectónica, conformada por una casona de estilo neoclásico con reminiscencias barrocas, construida en 1904 por el Capellán del Santuario de Señor de la Misericordia, padre Miguel Pérez Rubio con fondo de su propia herencia, posteriormente expropiada por el Gobierno Federal durante la Guerra Cristera y que hoy aloja muestras del patrimonio cultural de este municipio, este museo se decora a través de un artístico enrejado de forja, sustentado por ocho pilares coronados por remates de estilo bizantino, se contempla desde las calles de hidalgo y pantaleón leal, un airoso pórtico de arcadas trinitarias al más puro estilo de los altos, sostenido por airosas columnas pareadas de cantera roja, para configurar la fachada que remata en la clásica balaustrada de las fincas alteñas de finales del siglo XIX y principios del XX, el mismo pórtico se repite en el patio interior, para formar un conjunto de serena armonía que invita a la contemplación de la belleza y la asimilación cultural la estrecha colaboración de tres administraciones municipales subsecuentes, de 1995 a 2003 hizo posible la remodelación de la vieja finca, con la mira puesta en un núcleo cultural que pueda algún día reunir además del museo y sala de exposiciones, la biblioteca pública samartín, el archivo histórico, el consejo de cronistas de la ciudad, el museo virtual y un gabinete para investigadores el museo consta de nueve salas:

  • sala introductoria
  • sala de arqueología Dr.J. Trinidad González Gutiérrez
  • sala del siglo XIX
  • sala de arte sacro
  • sala cristera
  • sala de agricultura
  • cubículo de paleontología
  • sala de las comunicaciones
  • sala del museo virtual

Patio central

Convertido en un espacio para conferencias, rematado por un domo de vitrales, una fuente adosada a la pared que ejerce un efecto sedante e invita a la meditación, un mural escultórico de Morgado con una alegoría sobre el desarrollo de Tepatitlán, un digno remate de las salas, en el aparece el señor de la misericordia a cuyos pies ora una familia, mientras cuchara en mano un albañil pega ladrillos; en un árbol de la alameda cuelga el Padre Ubiarco y por el otro extremo irrumpen los cristeros.

Más información del Museo de la Ciudad

Museo del Cáctus

El museo del cactus es al mismo tiempo un jardín botánico que se encuentra situado  a un costado de la avenida Luis Donaldo Colosio, distinguiéndose por tener una construcción con una pagoda china rodeada de vegetación.

Dentro podemos encontrar más de 120 variedades de cactos y alrededor de 250 especies vegetales diversas así como estanques que contienen variedades de peces y tortugas. Cabe mencionar que el agua que contienen dichos estanques proviene de los veneros subterráneos encontrados en área.

Árbol de San Tranquilino Ubiarco

La calle Hidalgo, uno de los principales ingresos de la ciudad en la que se encuentra la arboleda de eucaliptos conocida como “la alameda” Testigo de uno de los acontecimientos Cristeros y donde se encuentra el Árbol donde ahorcado el Padre San Tranquilo Ubiarco en tiempos de rebelión contra la “Ley Calle” donde miles y miles de hombre se unieron al levantamiento espontáneo para tomar las armas y defender sus creencias religiosas, ese día los sacerdotes de Tepatitlán amenazados de muerte huyeron quedando únicamente el Padre Ubiarco, sabiendo el peligro que corría permaneció cerca de los fieles que le habían sido confiados, disfrazado de arriero, recorría el campo y la ciudad, cumpliendo su misión impartiendo los sacramentos hasta altas horas de la noche, fue entonces que cuando se preparaba para celebrar el matrimonio de Germán Estrada, fue aprehendido por órdenes del presidente municipal la orden era que lo trasladaran a la ciudad de México sin embargo el Coronel Lacarra en persona, lo sacó de la cárcel y se lo llevó a “La Alameda” donde ordenó que lo colgaran, antes de morir perdonó a sus verdugos y bendijo la soga con la que sería suspendido esa madrugada del 05 de Octubre de 1928.

En el año 2000 fue canonizado por el Papa Juan Pablo II y hoy en día al lado del árbol donde fueron estos acontecimientos se construye un templo dedicado en honor del Padre San Tranquilino Ubiarco.

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