martes , octubre 17 2017
Home / noticias / Uvas y Mariachi

Uvas y Mariachi

Masticaba la séptima uva cuando ya sonaba la undécima campanada en la Puerta del Sol. Considerando que ya había degustado eso que llaman el hornazo de Salamanca, medio kilo de cecina de León, el kilo obligado de Jagubo, ensaladilla que sobró en casa de Sonsoles, besugo en cubos, callos a la madrileña, fabada asturiana, pescaíto de Sevilla, chopitos de quiénsabedónde,berenjenas rebozadas y pan que llaman pan, el mariachi despistado no supo si se atragantaba con las uvas o con los abrazos de miles de madrileños instantáneos: muchos de ellos auténticos y otros tantos, fuereños adoptados como tales por el milagro de la hospitalidad del madroño.

Faltaba una seria dosis de tarta de Santiago, crema catalana, mazapanes de Toledo y turrón de Jijona para volver al hostal y sintió vergüenza al confirmar que los juerguistas españoles se saben mejor que nadie las letras de canciones rancheras, el credo de José Alfredo, las letanías de los Tigres del Norte y los coros de Juan Gabriel. Por la calle de Preciados, fue confundido con un tuno de la universidad de Alcalá y al llegar a Gran Vía sintió el inevitable retortijón que se confunde con antojo. Para resolver el dilema, pidió entonces un cucurucho de castañas que no metió en su ajustado pantalón de botonadura de plata, sino en la copa de su ancho sombrero y se encaminó de vuelta a la movida con ganas de hacer cola en la chocolatería de San Ginés. Descubrió entonces que el chocolate de veras es tan espeso que permite que los churros se paren en el centro de la taza y lo demás es champurrado.

Mariachi al filo del empacho, barriga inflada y corazón contento, se dirige a dormir el primer sueño del año con un mareo propio de su asombro: Madrid y España entera se abren hoy mismo como página en blanco para ser redactada paso a paso por el viajero y visitante, por el mariachi o el novelista, poeta o pintor con el afán de atragantarse de paisajes, personas y párrafos; confirmar que La Mancha es una geografía interminable, que Barcelona tiene cuadrículas perfectas, Valencia la antesala del mar, Granada la Alhambra, Sevilla su maravilla, Córdoba el bosque de columnas en mezquita, Salamanca las ideas en piedra, Santiago la puerta de la Gloria, Santander el fantasma de Galdós, Pamplona la cara lavada, Zamora Numancia intacta, Toledo los siglos dormidos… y Madrid, Madrid, Madrid.

Bien visto, el mariachi que se atraganta con las primeras uvas de un año que nace en Madrid se vuelve la metáfora ideal para una posible guía de forasteros: aquí hay tanta vida por andar, tanta letra por comer, tanta gente para abrazar que dan ganas de gritar con el sombrero al vuelo… ¡Feliz año a todos los que hacen que exista este sueño!

About Tradicion Tapatía

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *